Gobierno local y territorio: El rol de la participación ciudadana

 En Noticias

Por Héctor Millán Díaz Coordinador Democracia y Ciudadanía | Fundación NODO SOCIAL

Diversos son los desafíos que enfrenta la democracia liberal en la actualidad. Entre ellos podemos destacar, en el caso de Chile, el problema de la calidad de representación que nuestro sistema político puede ejercer. El problema de la representación consiste, fundamentalmente, en la incapacidad que tienen las instituciones políticas de dar cuenta de la variedad de intereses presentes en la sociedad. El problema de la representatividad del sistema político es fundamental pues constituye en sí un valor operativo de la democracia al permitir el control popular sobre las decisiones y actores que toman esas decisiones públicas (IDEA; 2015). Una mala representación, es un factor que puede generar la apatía generalizada en la sociedad y efectos negativos como una baja en la participación política.

Una de las alternativas planteadas como solución a esta “crisis de representatividad” ha sido el fortalecimiento del rol de las autoridades locales. Este fortalecimiento, dependiendo del contexto, ha implicado dotar a los gobiernos locales de más y mejores herramientas para “representar” los intereses de las comunidades en forma más inmediata y eficaz. En el caso de nuestro país esto se ha manifestado en el fortalecimiento de los Gobiernos Regionales vía elección directa de los Consejeros y mayores atribuciones presupuestarias las cuales aún parecieran ser insuficientes, pues a pesar de modificar la institucionalidad electoral y administrativa los niveles de participación política han decaído constantemente afectando la representación (consideremos, además, el fin al binominal, leyes de cuotas y financiamiento de la política, entre otras reformas).

El gobierno local representa el ámbito más cercano para la práctica democrática, es el espacio donde los ciudadanos interactúan directamente con las instituciones y los procesos democráticos (IDEA; 2015). Así mismo es el espacio en donde, por antonomasia, se desarrolla el territorio, las experiencias a nivel local sirven de ejemplo para comprobar la efectividad de las diversas políticas públicas y su raigambre en la ciudadanía. La existencia de gobiernos locales efectivos en su gestión del territorio dependerá de la existencia de una ciudadanía participativa y activa lo que necesariamente significa incluir nuevas formas de relacionar a los actores políticos con el territorio y sus necesidades.

El éxito democrático de los gobiernos locales radica en administrar efectivamente tres elementos esenciales para su existencia: la gestión de los conflictos, la representación y la participación. Un gobierno local bien enfocado deberá dirigir sus esfuerzos en este delicado equilibrio ya que una gestión exitosa del territorio dependerá de la satisfacción de cada uno de estos ámbitos del gobierno.

Una gestión de conflictos adecuada implica, entre otras cosas, la participación efectiva de todos los líderes de la sociedad civil, su detección y capacitación; así como el empoderamiento de su rol para generar espacios para lo búsqueda de soluciones desde el territorio. En cuanto a la representación, en la actualidad no existe alguna alternativa viable para reemplazar la elección popular como mecanismo de representación frente al sistema político. Sin embargo, esto no quiere decir que no podamos mejorarla. El cuidado de la representatividad a nivel local es fundamental ya que es el primer espacio de conexión entre la ciudadanía y sus representantes y debiera, así mismo, ser la primera instancia de rendición de cuentas (accountability) a las autoridades electas. Finalmente, mejorar la participación posee ventajas propias al permitir un mejor flujo de información, rendición de cuentas y existencia del debido proceso. Fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones puede incrementar la democracia electoral permitiendo gestionar de mejor manera la resolución de conflictos que no pueden ser resueltos por la vía electoral.

La participación ciudadana, bien encaminada, con mecanismos decisionales y de mayor accountability permitirá una mejor gobernabilidad local que, a su vez, permitirá el desarrollo armónico del territorio con comunidades más empoderadas, con mejor conocimiento de su territorio y necesidades, más autosuficientes y con un espíritu público más desarrollado. La generación de espacios participativos como referendos o mecanismos de democracia en línea consultivos y/o resolutivos, procesos de crowdlaw (Better Reykjavík en Islandia) u otros mecanismos de participación a nivel local pueden ser el primer paso para lograr una mayor cercanía/entendimiento de los ciudadanos frente a los procesos democráticos y a la democracia participativa lo que a fin de cuentas debiese repercutir en una mejor percepción de la democracia, mayor participación, mejor representación y espacios más amplios y válidos para la resolución de conflictos a nivel local/nacional.